La música ha sido de gran
importancia en el transcurso de la historia, esta se convirtió en una de las
máximas expresiones del ser humano para dar a conocer sus representaciones
mentales y lograr transmitir a través de una perfecta combinación de sonidos,
melodías, silencios y ritmos diferentes sensaciones en quienes la escuchan. De
esta manera se puede decir que la música es una representación personal y
cultural de lo que ha vivido o vive determinado grupo social, desde las
culturas más primitivas hasta las más modernas.
Sin duda, muchos artistas
han dado a conocer su historia o la de sus pueblos a través de diferentes
géneros musicales y han logrado que muchas personas se identifiquen con ellos y
encuentren gran empatía con sus obras. Por tanto es importante resaltar que un
compositor trabaja con varios elementos a la hora de realizar sus producciones
musicales, estos son: el ritmo, la melodía, la armonía y los matices.
-El ritmo: hace referencia a
la distribución de sonidos y silencios a distinta duración tomando en cuanto
los factores de tiempo y espacio, es decir, el ritmo se encarga de pautar las
repeticiones sonoras a intervalos regulares. La base de la música se encuentra
en el ritmo, ya que es el que se encarga de dar un orden y equilibrio en medio
de la composición.
-La melodía: es la
determinación significativa y coherente de una serie de notas en una secuencia
lineal, en la que los sonidos se unen para formar frase musicales que permiten dar sentido y significado
emocional a lo que se emite.
-La armonía: es considerada
una ciencia ya que enseña a combinar los sonidos de acuerdo a las reglas
musicales, y a su vez es el arte de conformar y conducir los diferentes acordes
o voces armónicas para que formen una composición agradable de escuchar.
-Por último se encuentran
los matices: se refieren a las diferentes gradaciones y dinámicas utilizadas para
componer los sonidos musicales.




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